Después de nuestras aventuras de senderismo por Opakua, como prometimos, hemos trazado una propuesta muy BTTra, una ruta por Opakua en Mountain Bike.
Colocamos sobre el TrackMaker todas las rutas que os propusimos en el artículo “Rutas por Opakua para toda la familia” y las unimos haciendo una circular que pasase por todas las zonas importantes.
Una vez obtenido el track “beta1”, llamé a mi compañero de penurias y fuimos a testarlo in-situ. Como suele pasar en la mayoría de las ocasiones, hicimos algunas correcciones sobre el terreno, ya que no es lo mismo hacer una ruta a pie que en bici, pese a que llevemos siempre el chip “btt” en la mente.
De vuelta en casa rediseñamos la ruta y, una vez concluido el track “beta2”, subimos a testarlo nuevamente. Esta segunda vez obtuvo el visto bueno del grupo tester.
La ruta BTT por Opakua
Primeramente comenzamos a rodar por la Senda del Pastoreo (GR-282) por un camino marcado por unos postes. Había más senderos, que los usamos en la primera propuesta, pero éste resultaba un trazado más natural.
Dejamos a la izquierda unas cuadras de caballos para encaminarnos a unas campas que tienen un par de monumentos conmemorativos, desde donde se pueden disfrutar de unas vistas aéreas de Salvatierra – Agurain. El camino se vuelve intransitable, incluso peligroso para la bici, por lo que giramos a la derecha, atravesando un precioso hayedo de suelo cubierto por las hojas, pero por donde hay que andarse un poco atentos porque hay rocas que afloran, pudiéndonos dar algún susto.
Enseguida salimos de esa zona “all mountain” para seguir por una senda que nos lleva hasta unas antiguas casas de pastores que están junto a las rocas de Zarraportillo, o también denominadas “ciudad de los enanos”.
Seguimos el camino marcado hacia la izquierda, pedaleando paralelos a una verja, y casi sin darnos cuenta llegamos hasta las campas de Legaire, a donde accedemos por la zona de las casetas.
Poco antes de llegar a las casetas, donde la verja gira 45º hacia la izquierda, nosotros iremos hacia la derecha, siguiendo unas marchas rojas en los árboles, para llegar a la increible Cueva de Iguarán. Una lápida conmemorativa será el indicador de que casi hemos llegado. La entrada se hace por un estrecho pasillo de rocas. Es una zona cargada de misticismo, la cual parece sacada de un cuento o de una de las sagas de «El señor de los Anillos». A la cueva se puede acceder mejor por la parte derecha, ayudandonos de los huecos naturales de la roca y unas ramas. La entrada a la cueva es estrecha y se recomienda frontal y material adecuado para la espeleología.
Después de maravillarnos por la inmensa belleza de la zona, volvemos sobre nuestros pasos, para retomar la verja que dejamos 1 km atrás.
Cruzamos el puentecito y vamos lo más pegados a la ladera izquierda posible, ya que en una zona despejada comenzamos el ascenso hasta el Cromlech de Mendiluze. Esta subida es corta pero intensa, por lo que la técnica del Zig-Zag puede ser muy útil. Las vistas de algunos árboles fantasmagóricos nos acompañaran hasta el monumento.
Sin perder altura vamos en paralelo a la valla por un sendero que nos lleva hasta un pequeño tramo de rocas (video 1´29”). Valoramos rodearlas, pero los escasos 10 metros en los que hay que llevar la bici en la mano compensan a la perdida de altura que eso requeriría, siendo el único tramo no ciclable de toda la ruta.
Retomamos nuevamente la Senda del Pastoreo y nos dirigimos hasta la Cruz de Mirutegui, donde las vistas de la Llanada Alavesa son…increíbles.
A partir de ahí, un pequeño descenso para volver a retomar el cresterío un poco más adelante, siguiendo paralelos a la verja que evita que el ganado salga despeñado. Pasaremos por un buzón de montañeros, y poco después iniciamos un rápido descenso hasta el parking que hay en las campas de Legaire.
Llegados a este punto tenemos dos alternativas:
- Seguir de frente por el GR-282 para pedalear por unos caminos más btt, llenos de helechos y arbustos.
- Tomar la pista a la derecha y salir directamente de las campas de Legaire.
En la propuesta original proponemos un track que recorre 3 km de pistas entre helechos y arbustos ya que es un paraje muy bonito que merece la pena ver. Es cierto que puede estar algo embarrado en época de lluvias, por lo que si el suelo está mojado, recomendamos la segunda propuesta. La diferencia entre ambas son 3 km.
Sea por el track principal o por la alternativa, salimos de Legaire por la pista hasta llegar a un mini parking, en el cual giraremos a la izquierda para cruzar la frontera con Navarra. Es un muro de piedra con una puerta bloqueada por rocas, pero que se salvan fácilmente. El objetivo supongo que será evitar el paso a los vehículos a motor.
Circulamos por una antigua y maltrecha carretera hasta llegar a una zona que presenta varios cruces, donde tomaremos la pista de la derecha para encaminarnos a la Cueva de los Cristinos.
Es una joya geológica y puede ser visitada. Si queréis una visita guiada los chicos de Urbasa Abentura organizan esas excursiones por el módico precio de 6€.
Nosotros como no íbamos preparados solamente asomamos un poco el morro por ahí.
Si seguimos el camino en breve llegamos a la Ermita de San Bernardo, donde también hay un antiguo altar en su exterior denominado el Ara de los Sacrificios, atribuido su origen a los antiguos vascones.
Volvéis por el camino por el que habéis subido hasta San Bernardo para encaminaros nuevamente a la frontera con Álava y de ahí por pista hasta el lugar del que hemos salido.
Ojo, en San Bernardo puede que tengáis tentación sobre el camino que sigue hacia la derecha…al igual que lo tuvimos nosotros la primera vez que investigamos en bici esta ruta, pero os recomendamos que no lo hagáis, ya que os saldréis de Opakua bajando por una fuerte pendiente hasta el pueblo de Larraona, donde casualmente encontramos las instalaciones de los de Urbasa Abentura. El tener que volver a subir el puerto de Opakua no nos hizo mucha gracia, pero como suelo decir…es la magia del BTT….jajaja.
El track resultante es una ruta 100% btt de 33 km con un desnivel positivo de 600 metros ciclable en un 99,7 %, que os hará disfrutar de zonas mágicas y os ofrecerá unas vistas únicas de la Llanada Alavesa y de los montes que la rodean.
La ruta la podéis descargar aquí:
La zona BTT de Opakua no tiene porque ser únicamente para ciclistas de cierto nivel, sino que también ofrece rutas que pueden hacer la delicia de toda la familia, por lo que desde Pedales y Zapatillas os hacemos tres propuestas en función de la edad y el nivel de quienes queráis subir a disfrutar del entorno:
Ruta BTT Txiki por Opakua (5-7 años)

Una propuesta de 1 km y 13 metros de desnivel positivo, alrededor del denominado Embalse de los Alemanes, donde podrán iniciarse en esto del mountain bike por una zona preciosa que cuenta con una charca, árboles e incluso un puentecito de piedra.
El track:
Ruta BTT Txiki 2 por Opakua (8-10 años)
Una propuesta de 5 km y 73 metros de desnivel positivo, alrededor de las campas de Legaire.

Salimos desde el parking que está en las propias campas, y recorremos la parte baja de las mismas, alrededor del rio Legaire, pasando por las cuadras y después subiendo hasta el Cromlech de Mendiluze. La subida puede ser un poco dura, por lo que recomiendo hacerla andando. La bajada no entraña ningún peligro, ya que es hierba lisa sin rocas ni elementos peligrosos, por lo que merece la pena subir con la bici en la mano para disfrutar de la divertida bajada.
El track:
Ruta BTT familiar por Opakua (10-12 años)
Esta propuesta de 17 km y 235 m de desnivel positivo es ideal para realizarla en familia y es la unión de las dos propuestas anteriores.
Salimos del embalse de los alemanes para ir por la pista hasta las campas de Legaire, donde podremos disfrutar de todos los elementos anteriormente mencionados.
Es una ruta muy asequible, pero el hecho de tener 17 km, ya requieren cierta forma física, por lo que no la veo muy recomendable para menores de 10 años.
Al igual que la anterior, la subida al Cromlech a alguno se le puede hacer un poco “cuesta arriba”, por lo que no descartéis hacerla andando para luego disfrutar de una bonita bajada.
El track:
El entorno por el que os hago las propuestas no es muy conocido por la gente fuera de la zona, por lo que no es demasiado turístico, y tanto los caballos como las vacas pastan en absoluta tranquilidad, así que cuando vayáis ser respetuosos con el entorno, para que podamos seguir haciéndolo durante mucho tiempo.
¿Has realizado alguna de las propuestas por Opakua? ¿Conoces más lugares por descubrir en Álava?






De aquí sale una ruta circular que va paralela a la senda del pastoreo pero en vez de seguir el cresterío, vamos por un sendero de monte ancho y mullido bajo la sombra de los hayedos, llegando hasta las curiosas rocas de Zarraportillo (tambien conocida por algunos como «La Ciudad de los enanos»), una zona en la que empezamos a ver formaciones rocosas y donde podréis disfrutar de un entorno mágico, imaginando el origen de la mitología vasca.



os minerales.

Para realizar esta 4ª ruta vamos en coche hasta las propias campas de Legaire, que cuentan con un parking que puede albergar unos 10 coches, por la pista amarilla que comienza justo a la izquierda del parking de la ruta nº 2. Procurar no circular muy rápido, ya que se levanta mucho polvo y no es cuestión de alterar demasiado el entorno ni molestar a los paseantes ni a los animales.





Esta última parte la hicimos bastante rápidos, adelantando a bastante gente del recorrido B. Más tarde me enteraría de que, siguiendo a “uno” que se saltó una baliza, se perdieron, haciendo algunos kilómetros extras....jajaja, a todos nos ha pasado alguna vez.
Finalmente con un tiempo de 2 horas y 45 minutos llegamos al punto de donde habíamos partido, para recoger el regalo que daban por participar: una botella de vino Crianza Tempranillo de bodegas Altún de Baños de Ebro (sinceramente me hubiese gustado más una camiseta Ternua como el año pasado, pero es lo que hay).
Mis felicitaciones a los organizadores de la marcha ya que tanto el marcaje como las personas estratégicamente colocadas en los cruces fueron muy efectivas, al igual que la posición de las asistencias sanitarias y los avituallamientos.
Las fotografías corrieron de la mano de Fotos Ikatz y si estáis interesados en adquirir alguna de ellas, las ponen a nuestra disposición al módico precio de 1€. Podéis revisar los 

Foto realizada por la organización[/caption]
La primera cuesta hacia la balsa de Aberasturi suele ser bastante decisiva, ya que la verticalidad que presenta, junto con el suelo de gravilla anima a quitar resistencias y pensar: “Bueno, bajo el ritmo porque queda muuuucho por delante todavía”. Fue más o menos ahí donde unos 15 brutotes se escaparon y el resto fuimos haciendo lo que podíamos.
El barro era bastante resbaladizo y pegajoso, haciendo el piso muy peligroso, por lo que las papeletas para teñir el maillot de marrón eran altas. Para los que no estén acostumbrados a andar con condiciones tan peligrosas, decir que no siempre la zona más pisada es la más segura, y que a poder ser hay que intentar seguir siempre el cauce del agua. La primera razón es porque una zona muy pisada se muestra inestable y da poco juego a las cubiertas para agarrar, y la segunda es porque el agua suele limpiar el camino, dejando un trazado más limpio.
Debido al exceso de barro, en Ullibari Olleros, donde estaba el primero de los avituallamientos, nos llevaron por carretera y así fue hasta Okina, donde entramos en el famoso barranco de Okina. Es una zona preciosa para la práctica del btt, llena de rocas, riachuelos y un paisaje de ensueño. Ahí me emocioné un poco y pedaleé como si no hubiese un mañana. Me calenté tanto, que subiendo un montículo rocoso pegué con el plato, mellando 3 dientes.
En Saseta nos esperaba el segundo avituallamiento. Desde Ullibarri Olleros que adelanté a uno subiendo el puerto, no me había cruzado ni me había adelantado nadie más, así que el espíritu competitivo me sugirió que no me detuviese demasiado tiempo allí. Un aquarius y a por el Palogan.
La subida al Palogan siempre se me hace un poco tediosa, posiblemente por las pistas llenas de trialeras rotas, caminos un tanto feos y sobre todo porque es una zona que está llena de barro del que se pega y no te deja marchar.
Andaba más o menos alcanzando a un chico al que había cogido en Saseta cuando mi rodilla derecha me dijo “basta!!”. Un intenso dolor al pedalear me hacía casi imposible subir las cuestas montado en la bici, por lo que la mitad las hice andado y la otra mitad empujando con la mano la rodilla hacia abajo para quitar intensidad al pedaleo.
Con paciencia y algo de cabeza dura conseguí culminar el dichoso Palogan, por lo que ya era todo bajar y algo de llaneo, quitando algún pequeño repecho.
Las bajadas son una gozada, ya que son pistas bien pisadas, con mucha hoja, haciendo que puedas descender rápido y con relativa seguridad. Además este año habían quitado la famosa trialera de bajada donde muchos hemos visto nuestra vida pasar en cuestión de segundos…jajajaja. Abrí suspensiones y me dejé llevar por el hipnótico túnel en el cual se convierte el camino al bajar a cierta velocidad.
Cuando menos me lo esperaba, unas flechas malditas me encaminaron hacia una nueva subida, con más barro del que mis rodillas estaban dispuestas a soportar pero nuevamente, el ver que nadie me había adelantado, me ayudó a sacar fuerzas de dolor (no digo flaqueza porque no estaba cansado), y superé la última pendiente con dignidad.
Ya merodeando Olárizu me vi nuevamente frente al maldito sendero en el que el año pasado me caí 3 veces. Como no estaba el horno para bollos, me eché la bici al hombro y recorrí los 500 metros que me separaban de la pista corriendo, ya que así no me dolía la rodilla.
Con un tiempo algo superior a las 3 horas y media (no lo sé con exactitud porque el Endomondo lo llevaba puesto desde que salí de casa), entré en el puesto 15. No entró nadie más hasta unos 15 minutos después.
Recogí el premio que me había tocado, una luz led de bicicleta (Diossss, que bien me hubiese venido en el Soplao), las tres botellas de vino (menos mal que había un amigo por allí y me las llevó a casa) que regalaban y, tras devorar un bocata de tortilla, fui a la máquina de lavado para intentar quitar los kilos de barro de la marcha.
Llegar a casa en bici me costó un triunfo, ya que el dolor de rodilla era insoportable, pero poco a poco y sin cargar mucho la resistencia conseguí llegar, haciendo un total de 82 kilómetros y 1500 metros de desnivel acumulado.
Las conclusiones de la marcha son que es una de las imprescindibles para cualquiera que quiera disfrutar del mountain bike de verdad, ya que discurre por los parajes increíbles y además está muy bien organizada por la gente de Gurutz-Urdiña (


La entrada a fue un poco complicada, ya que se juntaron unos coches que obstaculizaban el paso y tuvimos que serpentear entre ellos, y como os podréis imaginar, no es que estuviésemos muy sobrados de energías y destreza. Aún así conseguimos entrar en meta, marcando un tiempo de 14 horas y 50 minutos, donde en mi vida me había alegrado tanto de oír mi nombre: “Raúl!! Raúl!! Aquí!!”. Era la voz de Vicente, que había tenido una caída seria en el km 135, rompiendo la maneta de cambio y teniendo que retirarse, e incapaz de quedarse en la casa sabiendo que estábamos sufriendo por ahí, junto a Ander (llevaba un coche que sirvió de apoyo durante la carrera), vinieron a buscarnos con la furgoneta para llevarnos a la casa. Eso es un gran compañero y desde aquí le reitero lo que le he dicho muchas veces, gracias por lo bien que me atendió al llegar en tan malas condiciones.
Ander me hizo la foto finisher para tener un recuerdo de ese gran día y de una prueba que realmente me va a marcar un antes y un después en mi vida, tanto deportiva como personal. No iba con la intención de hacer tiempo, mi objetivo era terminar, superarme a mi mismo, marcándome un reto como ese, y lo conseguí...aunque casi me quedo por el camino...
Una vez en la casa de alquiler, duchados, calentitos y con todos los componentes del equipo ya a salvo, cenamos y contamos las anécdotas de lo que denominan “El infierno Cántabro”.
Aquí tenéis el vídeo de la marcha.
De izquierda a derecha: Javi, Jorge, Vicente y el menda[/caption]
Para finalizar mí relato, quiero dar las gracias a los compañeros del 
Sin pensarlo dos veces realizamos la inscripción online en la web de la organización
Teníamos la falsa sensación de que lo más duro había pasado, pero estábamos muy equivocados, ya que a partir de ahí, vendría lo bueno de verdad. Dejamos las pistas cómodas para enfrentarnos a caminos propios de una prueba de enduro, con roderas, piedras sueltas y muchos saltos entre rocas, dándole a la prueba un toque de emoción.
Las cuestas eran auténticos rompe piernas, donde después de cada bajada, te encontrabas con una subida no muy larga, pero bastante empinada, lo cual, a más de uno la falta de previsión le jugó una mala pasada, y se quedó clavado al ser imposible vencer la verticalidad sin tener la marcha adecuada metida.
Cruzamos varios pasos de agua, y en uno de ellos metimos la bici hasta el pedalier, algo que he de reconocer que nos “moló mogollón”…jaja. En el fondo es donde más disfrutamos, en el barro y en el agua. También destacar un paso estrecho por el que pasamos donde el camino se había hundido y habían apañado un puente de tierra donde había que andar atentos para no caerse.
Tras varios ascensos que parecían un peregrinar, donde la gente que no ha rodado mucho todavía, se vio derrotada y tuvo que subirlas andando, nos encaminamos a lo que sería la guinda del pastel, un descenso rápido por un terreno muy empedrado lleno de losas y rocas, que hizo las delicias de los que llevábamos doble suspensión. Gozamos tanto, que no cuidábamos ni la trazada, simplemente nos dejábamos llevar, absorbiendo cada uno de los obstáculos que se nos presentaba en el camino.
Terminado el traqueteo final, entramos en una plaza donde terminaba la marcha y se nos hizo entrega de los regalos: camiseta técnica de la prueba, leche de Navarra Lacturale, botella de vino blanco Labraz y los dos regalos por inscribirnos dentro de los 150 primeros.
Nos avituallamos con algo de panceta y salchichas mientras realizaban los sorteos y, al terminar, guardamos en el coche lo que nos habían dado y realizamos la segunda vuelta al circuito que teníamos prevista, esta vez algo más tranquilos y disfrutando tanto del paisaje como del recorrido en sí.
En conclusión, ha sido una marcha mtb que nos ha sorprendido mucho en todos los aspectos, ya que fue muy divertida, exigente y donde disfrutamos más de lo esperado. Con tramos “Enduro para principiantes” en el recorrido largo y con otros dos recorridos más suaves, uno el “recorrido light”, con 27 km y 640 m de desnivel acumulado y el otro, creado para los más pequeños, con 15 km y 164 m+, es una prueba que tiene el potencial de congregar a mucha y diversa gente, donde todos los niveles de ciclismo verán cubiertas sus expectativas. Destacar el increíble ambiente que se respiró durante todo el evento y, tanto la gente de Moreda de Álava como la de los demás pueblos que cruzamos, se volcó totalmente en la marcha y nos animó durante el recorrido.
Desde Pedales y Zapatillas felicitar a la organización por lo bien que lo hicieron y deciros que el próximo año ya tenemos reservada la fecha en la agenda para volver a realizar la Travesía BTT Enoaventura.
Si quieres ver el track puedes hacerlo en: