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  • XXV Marcha Internacional Cicloturista Bilbao-Bilbao 2013

    XXV Marcha Internacional Cicloturista Bilbao-Bilbao 2013

    Siguiendo con nuestra filosofía de pretemporada, andaba yo pensando en alguna otra ruta para rodar más de 100 kms pero con poco desnivel cuando el Whatsapp suena:

    Jorge: – “Oye, el 17 de marzo es la cicloturista de Bilbao!”.

    Yo: – “jajajajaja, lo que nos faltaba, meternos en ese tinglado con nuestras 26´de 2.20 y 15 kilos”.

    Jorge: “Sería buena para rodar por otros sitios, que estoy de dar vueltas a la Llanada Alavesa hasta el moño”.

    Yo: – “Tranqui, estoy pensando alguna alternativa, pero si cada salida hacemos 120 km, no quedan muchas”.

    Jorge: – “Bueno, ya me he apuntado”.

    Yo: – “….mierda…vale, estoy en ello”.



    Esta es la manera en la que nos acabamos metiendo mi compañero de rodadas Jorge y yo en todos los fregados, con la palabra clave: “yo ya me he apuntado…”, pero como buenos compañeros, nunca dejamos solo al otro, así que sin pensarlo más, entré en la web de la Marcha cicloturista Bilbao-Bilbao (http://www.bilbaobilbao.com/ ) y me apunté. [caption id="attachment_1238" align="alignleft" width="400"]bilbao-bilbao Peleando la subida sobre asfalto[/caption] Se trata de una marcha cicloturista clásica con la que se inicia el calendario de las marchas de carretera, pero es un acontecimiento que arrastra a tantísimos aficionados al ciclismo que se puede ver de todo, de hecho había bicis de carretera, mountain bike, plegables, incluso vimos una de esas en las que se pedalea con las manos. Hablamos con un gran amigo, Javi de Amorebieta, que también iba a realizar la prueba, y por cercanía nos recogió los dorsales a nosotros y otro compañero del CDC Ntra. Sra. de Ayala, y el 17 de marzo realizamos gran parte de la prueba juntos. Digo parte porque Javi es un auténtico animal pedaleando, y pese a llevar una btt, nos sacó casi un cuarto de hora en los últimos 50 km. Como asisten más de 6000 personas a la prueba, consta de 5 salidas espaciadas por 15 minutos, para que sea más fluido el transitar, así que nosotros, con el miedo de no llegar a las 14:00 h., que es cuando cerraban el control, salimos en la primera,  a las 8:00. Como siempre nos tiene que pasar algo, a Javi se le olvido el Camelbak en casa, así que intentó conseguir un bote de agua en alguno de los puestos que allí había, pero no fue posible así que casi salimos en la segunda tanda. Las previsiones meteorológicas anunciaban lluvia…y mucha, pero por suerte se equivocaron y rodamos en un día nublado y con unos 12ºC. Los atascos eran continuos y muchas veces había que echar pie al suelo, pero es algo normal cuando rueda tanta gente a la vez. [caption id="attachment_1239" align="alignright" width="400"]participantes de la bilbao Raúl, Jorge, Manolo y Javi[/caption] Casi sin darnos cuenta nos encontrábamos en el primer y único avituallamiento de la prueba, donde nos segregaban en dos zonas para evitar amontonamientos. Alimentados y refrescados nos pusimos nuevamente en marcha, pero como habíamos llegado tan rápido a la mitad del recorrido nos dimos cuenta que podíamos hacer la ruta en un tiempo bastante inferior al que habíamos previsto, así que empezamos a subir el ritmo. Motivaba mucho ver cómo con nuestras bicis de montaña íbamos adelantando a las “flacas”. En ese momento Javi y Manolo, el otro compañero del Club de ciclismo, sacaron la bestia que llevan dentro y tiraron para adelante. Cuando nos acercábamos al puerto de Morga, comenzó a chispear un poco, dejando la carretera peligrosa, sobre todo para los de las bicis de carretera, pero nosotros, con nuestras ruedas de tractor, empezamos a hacer uso de nuestra ventaja en esa situación desfavorable y, una vez culminado el puerto, bajamos a “tumba abierta”, alcanzando una velocidad de 74km/h y ganando muchas posiciones. 25 aniversario de la bilbao Poco a poco los kilómetros iban pasando por debajo de nuestras ruedas y entramos triunfales en Bilbao…hasta que un municipal nos tuvo casi 5 minutos parados mientras daba paso al tráfico de la ciudad. Nos dio pena tener que hacer andando la entrada a la meta, ya que con la cantidad de gente que había, era imposible ir montados en la bici. Finalmente cruzamos el último arco, donde nos hicieron entrega del trofeo conmemorativo del 25 aniversario de esta increíble fiesta de la bicicleta, marcando un tiempo de 4h 40m.

    Conclusiones:

    finishers En comparación con el monte, se me hizo un poco aburrida, ya que rodar…por rodar es algo que a los bttros no nos gusta. Nos va más la emoción de los senderos, rocas, ríos, troncos que la de ir en pelotón, con el riesgo de que alguno te pegue un empujón y montes la de San Quintín. Posiblemente el próximo año volvamos, pero montando ruedas más finas para poder mejorar nuestro tiempo de este 2013. Si queréis ver el track, podéis hacerlo en: Ibilbideak: http://ibilbideak.euskadi.net/ibilbideak/view.do?id=11484 Wikiloc: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4134184 ¿Has participado en la Bilbao-Bilbao alguna vez?¿Que te ha parecido?

  • Descensos mtb en Álava y Vizcaya para disfrutar de lo lindo

    El mundo del BTT no es todo sufrimiento con escaladas brutales y esfuerzos titánicos para disfrutar de una vista increíble tras el largo ascenso. Hay un placer oculto tras esas subidas con el que todo biker sonríe cuando ve los perfiles de las rutas a las que nos vamos a enfrentar: los descensos.

    Hay muchos niveles de descenso que incluso llegan a variar el tipo de ruta que se realiza. Si el descenso discurre por pista o zonas de monte accesibles, estamos en la categoría del cross-country. Si el terreno presenta bastantes irregularidades, tipo rocas, saltos, raíces o trampas de barro, estamos entrando en el lado oscuro del enduro, que es donde nos solemos mover la mayoría (yo me enteré hace poco de esto…por eso cambié los frenos de la bici por algo más potente, los humildes Shimano M445 disc por unos potentes XT 2012). Finalmente existe “el otro lado”, que cuenta con todo una categoría propia y un mundo totalmente paralelo, el Downhill, pero éste a mi me pilla muy pero que muy lejos, no sólo por no disponer de una bicicleta apta para ello o una falta total de técnica en este tipo de descenso, sino por tener kilos y kilos de un terrible miedo a romperme la crisma, así que esos descensos imposibles, los dejaré solamente para los videos y los sueños más profundos.



    Volviendo a lo más terrenal, voy a nombrar unas localizaciones que se mueven en la frontera entre el cross-country y el enduro y las tenemos muy cerca de casa (para los que viváis en Álava o Vizcaya, claro), por lo que no hay que irse a los Dolomitas o al Cañón del Colorado para disfrutar de un poco de adrenalina. Desplazando un poco el centro de gravedad hacia atrás sacando el culo un poco del asiento, fijando la vista al frente como un halcón y haciendo un uso comedido de los frenos, podemos disfrutar de unos descensos que nos pueden dar que hablar durante días.

    Primera localización: monte Pagasarri dirección Ugao-Miravalles (Vizcaya)

    La subida es tediosa pero fácil, ya que discurre por pista, pero la bajada es todo un reto por lo variado del terreno. Son unos 10 km que comienzan con una pista de gravilla suelta, dando paso a unos tramos de piedras, donde una doble suspensión se echa en falta. Posteriormente se desciende por un camino de tierra, el cual nos llevará hasta la carretera. Hay que tener especialmente cuidado por ser una ruta muy transitada y en cualquier esquina puede aparecer un montañero o biker, por lo que hay que tener vista y reflejos aguileños.

    Segunda localización: bajada del monte Kurtzelarra dirección Orozko (Vizcaya)

    La dura subida por Zeberio nos lleva hasta una cumbre que baja rápidamente en escasos 4 km hasta el valle de Orozko. El suelo es de tierra dura, con bastantes ramas y obstáculos típicos que podemos encontrar en una zona boscosa de eucaliptus. El sendero es algo más juguetón que el que he comentado anteriormente, por lo que hay que andar algo más rápido de reflejos, para poder esquivar alguna trampa de barro, agujero, piedra o rama. Aún así, es muy divertido, por tratarse de un descenso vertiginoso con muchos peraltes e irregularidades que harán saltar del sillín a más de uno. Aún así no es peligroso, por lo que cualquiera que tenga un mínimo de seguridad en la mountain bike va a poder disfrutar de unas sensaciones fantásticas, además de ir cogiendo experiencia en los descensos. Os  recomiendo hacerlo cuando el suelo está seco, ya que es una zona con mucha tendencia a embarrarse. En caso de hacer el descenso en sentido contrario, es decir, subir por Orozco y descender hacia Ugao-Miravalles, debéis tener especial cuidado en el primer kilómetro, ya que es bastante vertical y el suelo presenta muchas irregularidades, en especial roca aflorando de un suelo de tierra blando, por lo que hay muchas posibilidades de que alguno bese el suelo. En este sentido requerirá tener algo más de experiencia al ser una bajada mucho más de enduro.

    Siguiendo por la zona de Bizkaia, pero ya fronteriza con Araba, tenemos la bajada del Belorran hacia Murguia

    Es un descenso verdaderamente largo pero muy rápido, ya que se trata de una bajada de 10 km atravesando primeramente una zona dura de piedras, que os hará dar unos cuantos tumbos, pero rápidamente llegaréis a la zona de hayedos, donde el piso es de tierra, cubierto por hojarasca, dando la sensación de estar circulando por una alfombra. Este tipo de bajadas son las que más me gustan, ya que son vertiginosas, llenas de sensaciones, pero muy seguras (siempre hablando con cierta relatividad). La trazada es predecible y si tienes el ojo entrenado encontrarás fácilmente ese pequeño peralte que te dará seguridad y no hará que pierdas velocidad con tu mountain bike. Especial atención a los primeros 3 km ya que como he comentado es suelo lleno de piedra tanto suelta como bien agarrada, dando paso a una segunda zona de tierra con algunos agujeros y roderas peliagudos. De hecho, nosotros presenciamos allí una caída, pero sin graves consecuencias.

    Cuarto descenso: de sierra Badaia (Álava) a las cercanías de Nanclares de la Oca (Álava)

     

    Tras ascender por Hueto Arriba, vamos a poder enlazar una zona de pronunciadas pendientes casi en su totalidad de losa suelta, por lo que hay que extremar las precauciones. Son típicas zonas de irse conla bicicleta al suelo sin saber cómo ha pasado, por lo que recomiendo extremar la precaución, bajando un poco el sillín de la bici y haciendo un uso muy comedido del freno. Yo suelo aplicar un 40% delante y un 60% detrás, frente al 50% habitual en las bajadas por pista, pero repito que el riesgo de culear es alto. Sinceramente, lo más seguro es no frenar nada y dejar caer la bici, pero el instinto de supervivencia nos hace tocar los frenos para tener una falsa sensación de que controlamos la situación.

    Quinta localización: va a ser una suma de dos, el barranco de Okina y el Palogan

     

    Se puede hacer en cualquiera de los dos sentidos. En el video que presento, el barranco lo hacemos de subida dirección al Palogan, pero como descenso es muy divertido, ya que se trata de unos 3 km de roca aflorando en un suelo de tierra duro, haciendo el gusto de los más endureros, frente al descenso del monte Palogan, que es una bajada por suelo de tierra, muy rápida, con bastantes saltos, raíces y curvas traicioneras. En concreto yo mismo sufrí una caída al salir despedido en una curva hacia la derecha donde se me juntaron varios factores: resalte del terreno, mayor declinación del terreno, exceso de velocidad en la curva y árbol. Todo se puede resumir en un salto y maniobra para intentar esquivar un árbol en el aire, con mala fortuna en la caída, ya que llevaba los dos frenos apretados y al tocar primero la rueda delantera, salí despedido. Nada grave, pero un buen susto y algunos rasponazos.

    Para finalizar este primer recopilatorio de bajadas, un clásico de Vitoria-Gasteiz: la Cruz de Olárizu

    La subida es por pista de gravilla, con un tramo de roca un tanto complicado, pero fácilmente salvable. La zona ofrece varias posibilidades, una de ellas es bajar por la misma zona de ascenso, siendo una bajada rápida, con el tramo pedregoso que he comentado antes y, al de 1.5 km de la bajada, un desvío a la izquierda dirección a la casa de la Dehesa, donde nos enfrentaremos a un descenso de unos 500 metros que presenta una serie de “bañeras” en la zona central que lo hace más divertido. Si se quiere hacer un descenso mtb más light, hacedlo por los laterales, son más suaves. La otra posibilidad que ofrece Olarizu es descender por el camino donde están las antenas, siendo un descenso muy duro y vertical, por lo que el sillín debe ir bajo, el culo casi pegado en la rueda y procurar hacerlo un día que el terreno esté seco. La primera parte es bastante pronunciada y nos lleva a un sendero donde será mejor no salirnos de la trazada. En el video puede apreciarse el descenso de la Cruz de Olarizu entre el minuto 1:10 y 2:30. ¿Qué otras zonas para descensos conocéis por la zona?

  • Euskadi Extrem 2012

    Euskadi Extrem 2012


    En este artículo quiero haceros partícipes de la mayor experiencia que he realizado, no sólo como ciclista de montaña, sino el mayor reto al que me he enfrentado en mi vida deportiva, la Euskadi Extrem 2012.

    Cómo empezó todo

    Es una prueba que nos venía rondando la cabeza a Jorge, Pana, mis compañeros de rodadas,  y a mi. Habíamos hablado que sería un gran final para un año redondo tras la  media maratón de Monegros, Bilbao-Bizkaia Extrem, casi todas las marchas mtb de Álava… Pero no nos terminábamos de decidir, ya que ésta 4ª edición iba a ser las más dura de las realizadas hasta ahora y nosotros, pobres globerillos de fin de semana, cómo podíamos osar pensar en una prueba de dicha índole: 183 km y 4850 m. de desnivel positivo (los cuales se vieron alterados en +3 los kilómetros y en +1500m el desnivel por falta de permisos en algunas zonas) divididos en dos días de ruta.

    Decidimos no participar y cuando tuvimos los nervios calmados, conocimos a un Rider (Vicente), que nos animó a apuntarnos, diciendo que iba a ser toda una experiencia. Nos lo vendió con tanto entusiasmo, que, débiles de nosotros, cuando nos quisimos dar cuenta habíamos realizado la inscripción. ¡Diosss, que habíamos hecho…pfff!.



    Después de unos meses de preparación, nervios e incertidumbre, llegó la fecha de la prueba, así que el 6 de octubre nos plantamos en Bilbao, con más miedo que vergüenza y varias visitas al autobús-wc preparado para la ocasión.

    Día 1 - Viviendo un infierno en el paraíso euskaldun

    [caption id="attachment_1328" align="aligncenter" width="800"]El Dream Team: Jorge, Vicente, Pana y Raúl El Dream Team: Jorge, Vicente, Pana y Raúl[/caption] A las 9:00 am. dio comienzo la prueba y nos encontramos rodando por Bilbao, con los nervios a flor de piel pero con orgullo por los aplausos que recibíamos del público asistente a la salida. Al igual que en la prueba que realizamos “Bilbao-Bizkaia Extrem”, nos pareció todo un lujo que cortaran las calles del centro de Bilbao, parando el tráfico y el tranvía, para que pudiéramos rodar a nuestras anchas los 6 km correspondientes a la salida. Por tramos de carretera y pista, comenzamos la subida al Pagasarri, disfrutando de unas increíbles vistas de Bilbao, pero la maquinaria estaba en marcha y no había tiempo para fotos. No era una subida ni técnica, ni complicada, ya que discurre por unas pistas anchas y bien preparadas. [caption id="attachment_1329" align="alignright" width="267"]Arreglando la cadena Arreglando la cadena[/caption] El ambiente entre los ciclistas era bueno y distendido, escuchando cantidad de risas y chistes, pero todo se acabó cuando llegamos a la famosa “cuesta del silencio”. Sólo se volvió a escuchar algo cuando solté una retaila de juramentos y maldiciones cuando partí la cadena. Por suerte mi camelback es como el maletín de la señorita Pepis y llevo de todo. Solucioné el problema en menos de 5 minutos con los enganches rápidos. Por cierto, si alguno va por allí y encuentra un troncha cadenas…es el mío, je je je, que me lo dejé allí. Finalizado el calvario de la subida, hicimos un descenso largo por pistas tortuosas, llenas de piedras, las cuales pusieron mi humilde horquilla de muelles a prueba, junto con toda la tornillería de la bici y mis maltrechas rodillas. En el km. 25 llegamos a Ugao Miravalles, donde tuvimos un rato de descanso hasta llegar a Zeberio, donde nos esperaba la segunda subida: el Kurtzelarra. Según el track, había unos 500 metros de “bici en mano”, pero debido a lo húmedo y escarpado del terreno, deambulamos cual penitentes cerca de 3 km. Esa subida se convirtió en un auténtico peregrinar, tanto que uno se puso a cantar canciones de la Semana Santa, lo que puso la nota de humor en ese pequeño calvario. Finalizada la ascensión haciendo el último tramo montados en la bici (por si había algún fotógrafo de la organización preparado para fotografiarnos...la honrrilla...) bajamos como auténticos obuses hacia Orozko por pista y carretera. En Garai nos tomamos unas barritas y algún gel ya que debíamos subir una tercera cumbre: El Belorran. La subida fue larga y tediosa, pero al transcurrir por pistas, se hizo bastante asequible. Lo peor fue cuando pensábamos que ya habíamos llegado y vimos que el camino seguía subiendo... Pana bautizó esa subida como “la subida a Mordor”. El camino transcurrió en un largo peregrinar de gente agotada, azotados por un vendaval fortísimo que llevó a más de uno al suelo y gotas de lluvia cayendo con mucha fuerza debido al viento. Al dar la vuelta a la ladera, quedamos protegidos del viento y, al dejar de tener resistencia, casi nos caemos hacia la derecha, ya que íbamos haciendo muchísima fuerza para compensar y no perder la rodada. En ese momento me vino a la cabeza la frase de la película Indiana Jones y la Última Cruzada: "sólo el penitente pasará"... Finalizada la cumbre, bajamos por unas pistas de hoja pisada entre hayedos no muy complicadas y bastante divertidas. La diversión se acabó de golpe cuando delante del cartel que indicaba que entrábamos en el parque del Gorbea. Ahí llegamos a lo que yo mismo bauticé como “la cuesta de la risa”, una puñetera cuesta que, después de la paliza de las tres cumbres anteriores y pensando que era todo bajada hasta Murgia, hacía que se te callera el alma a los pies y en vez de llorar, te entraba la risa… Pasado el mal trago, llegamos a eso de las 15:30 a Murgia, donde nos esperaba la “pasta party” y lo más importante, el primer control de tiempo que cerraba el paso a las 16:30. Allí, medio comimos algo, bebimos y, sobre todo, estiramos la espalda y las piernas, porque esos 64 km casi acabaron tanto con la bici, como conmigo. Con mi humilde Orbea Satellite 2012, tuve la oportunidad de saborear cada bache, piedra y raíz que asomaba por el camino... Una vez reunido el grupo, volvimos a ponernos en marcha hacia Vitoria-Gasteiz, pasando por Sierra Badaia y rememorando la marcha btt popular de Nanclares de Oca, pueblo que rodeamos para encaminarnos hacia Subijana de Álava. Pasamos bien el control de tiempo en Gometxa que cerraba a las 19:00 y después nos dieron lo que sería el último disgusto del día, la subida a los caseríos de Ezkibel. Una vez superada la jodía pendiente nos dirigimos rápidamente por el bosque de Armentia y de ahí como cohetes por la ciudad de Vitoria para entrar por la meta exactamente a las 18:56, haciendo un tiempo de 9 horas y 56 minutos. Cuando llegamos a la meta, la emoción casi me pudo, tuve que contener las lágrimas por lo intenso del momento (o pudo ser porque al día siguiente nos esperaba otra tortura más). Nos sentimos orgullosos al ver cómo unos aficionados como Jorge, mi compañero de rodadas,  y yo, que apenas llevamos un año andando en bici, habíamos conseguido terminar una primera etapa como esa. Mi pobre y fantástica novia, nos estaba esperando en la meta, por lo que pude compartir con ella tan emotivo momento. Después de bajar de las bicis y hacernos a la postura del homo sapiens, fuimos a lavar las bicis al punto Karcher (qué gozada poder quitar el barrizal con las máquinas de agua a presión). Con nuestras monturas relucientes, fuimos al punto de guarda bicis que se encontraba en el casco viejo de Vitoria. Allí nos dieron asistencia técnica los chicos de Ciclos Maestre que trabajaron a destajo y me cambiaron la cadena rota y me revisaron la bici para tenerla a punto al día siguiente.

    Día 2. La LLanada Alavesa (de llana nada de nada)

    Algo más tranquilos que el día anterior, pero infinitamente más magullados y cansados fuimos a por las bicis para enfrentarnos a un segundo día de duro calvario para nuestros maltrechos riñones. Hubo bastantes saludos entre todos los participantes y organizadores, el dolor y sufrimiento unen bastante. [caption id="attachment_1330" align="aligncenter" width="800"]EE 2012 Foto realizada por los organizadores de la Euskadi Extrem[/caption] Llegadas las 9:00 de la mañana, y pasados esos momentos de euforia, con bastante menos cachondeo que el día anterior, nos pusimos en marcha. Atravesamos Vitoria-Gasteiz saboreando nuevamente el lujo que da el que corten las calles céntricas de una ciudad, para encaminarnos hacia el Parque de Salburua. Ahí hubo algunos tapones, ya que no está preparado para un tránsito tan abundante. Pasamos por delante del Buesa Arena, encaminándonos hacia Durana y de ahí por parcelarias hasta el pantano de Garaio, donde tuvimos el primer avituallamiento. Destacar que coincidimos con otra marcha de montaña, por lo que hubo pequeños momentos de crisis al acumularnos aficionados al trekking con los que estábamos haciendo la Euskadi Extrem. Incluso estuve a punto de tener un accidente, ya que en un paso muy estrecho, con una caída peligrosa, un senderista no hizo ademán de dejarnos pasar y el compañero que venía detrás chocó conmigo, cayendo sobre un arbusto. Sinceramente, no le hubiese costado nada apartarse un poco, como hicieron el resto del grupo que iba con él. Desengancharse de los automáticos en ese paso, con tanto paseante, podía haber acabado con alguna lesión de gravedad pero, como siempre en esta vida, hay gente para todo. Seguimos pedaleando por la llanada Alavesa, hasta llegar al Monasterio de Estibaliz y allí cargamos las bicis en el hombro para bajar las numerosas escaleras que había, hasta que vimos pasar a un competidor por un sendero paralelo a las mismas que no habíamos visto. Cuando quitamos la cara de bobos, cruzamos la barandilla y descendimos por el sendero, pasando con mucha holgura el control de tiempo puesto a las 14:00 en Ullibarri de los Olleros. Los caminos son buenos, siendo la mayoría pista y algunos senderos, y al estar el terreno seco, no sufrimos con el barro al que estamos acostumbrados por ciertas zonas, así que rodamos esos primeros 55 km bastante rápidos, hasta llegar al primero de los dos calvarios de la segunda etapa: Arrieta y Zaldiaran. Una subida por un sendero muy vertical nos hizo sudar de lo lindo, pensaba que eran moscas lo que tenía por los brazos, pero eran chorretones de sudor, los cuales se metían también por los ojos, haciendo más difícil todavía el ascenso. Coronado dicho alto, una rápida bajada por bosque, entre helechos, ramas y senderos estrechos, nos llevó a la tortura que nos supuso subir al repetidor de Zaldiaran. Una pendiente de asfalto y cemento vertical como pocas. La técnica de subir en zig-zag hizo que pudiese subirla sin que me diese un infarto. Alcanzado éste último repecho, nos llevaron a un punto de “downhill” conocido como “el tambor”. No hace falta decir que hice más tramo andando que montado, ya que no tenía ni bici, ni fuerzas, ni técnica para enfrentarme a ese técnico y complicado descenso, donde muchos bikers han besado el suelo. Como dijo otro participante que iba a la par conmigo: ya hemos sufrido bastante como para fastidiarla al final, así que mis compañeros de ruta disfrutaron como niños en dicho descenso, pero yo lo bajé prudentemente, será que me hago mayor... [caption id="attachment_1331" align="aligncenter" width="800"]participantes EE Los cuatro jinetes del apocalipsis: Jorge, Raúl, Pana y Vicente[/caption] Terminado el doloroso descenso volvimos a pasar por el bosque de Armentia para cruzar la línea de meta con un tiempo de 5 horas 53 minutos y 30 segundos. La emoción y el subidón que tuvimos al haber finalizado con éxito esta exigente prueba, no tiene precio. Todo eran abrazos, felicitaciones y comentarios eufóricos sobre tal o cual tramo. Mi novia me dio una gran alegría al recibirme en la llegada, ya que no la esperaba, pero gracias a una aplicación del teléfono móvil, a través de la cual me suele seguir cuando salgo en bicicleta, pudo saber cuando llegábamos, por lo que la emoción y la alegría fue completa. Fue gracioso oir repetidamente este comentario: voy a poner la bici en venta para que no vuelva a tener la tentación de apuntarme a otra prueba tan dura nunca más. Pero, pasados unos pocos días, ya estábamos empezando a hacer planes y preparar el calendario de marchas mtb del año que viene…en el cual, posiblemente volvamos a incluir la Euskadi Extrem (según estoy escribiendo esto, mi novia ya me está mirando con los ojos entornados). Como nota final, añadir un gran aplauso y felicitación a todo el gran equipo que organiza tan memorable prueba, ya que ha organización ha sido impecable. Los marcajes han sido perfectos, sin dar ningún lugar a error, los avituallamientos memorables, donde hemos encontrado de todo, y el trato ha sido increíble, generando una ambiente muy cordial y familiar. Enhorabuena a todo participante y organizador de la Euskadi Extrem 2012, una prueba tanto deportiva como de superación personal…al menos para mí. El tiempo total empleado por mí para realizar las dos etapas fue de 15 horas 52 minutos y 05 segundos. Hubo tiempos muchísimo mejores, pero también hubo algunos que no llegaron a terminar la prueba. Hago mía una gran frase que me mando mi amigo Vicente: “aunque llegue el último, siempre tendré por detrás de mí a todos aquellos que no tuvieron el valor de apuntarse”. Si algún alma perdida, o loco quiere repetir o intentar la ruta, los tracks los podéis descargar de aquí:

    Tracks de la marcha Euskadi Extrem

    Día 1 - Bilbao Vitoria-Gasteiz http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3438758 Día 2 - Llanada Alavesa http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3443737

  • II Extrem Bilbao Bizkaia BTT 2012

    II Extrem Bilbao Bizkaia BTT 2012

    Por fin ha llegado el día de separar el trigo de la paja, los hombres de los niños, los de Bilbao…del resto, es decir, el día de la II Extrem Bilbao-Bizkaia BTT.

    Es una prueba cronometrada por chip pero no competitiva, al menos eso es lo que dicen, aunque me río yo de esas pruebas “no competitivas”, en las que si pueden pasarte por encima te pasan, como en Monegros o las marchas populares.

    Ha sido una semana bastante mala ya que la primavera ha estallado en todo su esplendor, dando rienda suelta a una fuerte alergia que me ha provocado incluso una especie de bronquitis y me ha tenido toda la semana con tos, mocos, flemas, sin dormir…vamos, hecho un primor.



    La prueba se realizó el domingo 10 de junio a las 9:00 am en Bilbao, por lo que acostarse pronto e ir descansado se hizo indispensable, cosa que la maldita tos no me permitió y me tuvo toda la santa noche en vela. Extrem Bilbao El despertador me regaló su canto a las 6:00 am, más o menos 5 minutos después de haber conseguido caer rendido en los brazos de Morfeo. Tras pensar en mandar la prueba al cuerno…me levanté, desayuné un té y un cuenco de arroz blanco y me reuní a las 7:00 am con mi ya habitual compañero de penurias, el cual me esperaba puntual con el coche para acercarnos a Bilbao. Fuimos con cierta prisa y estrés, ya que la recogida de dorsales, chip y maillot se cerraba a las 8:30 en la explanada del museo Guggenheim y para eso había que llegar desde Vitoria, aparcar en el parking habilitado para la prueba, montar las bicis y llegar a tiempo. Durante el viaje hacia Bilbao, comimos unas barritas energéticas, nos hidratamos con algo de líquido isotónico y como no…tosí, y mucho. Iba muy preocupado con la maldita alergia-catarro. Euskadi extrem Llegamos a tiempo al parking de Zorrozaurre, montamos las bicis, cogimos el equipo y fuimos a por los chips. Como anduvimos bien de tiempo, tuvimos la posibilidad de volver al coche a dejar los maillots que nos regalaron con la inscripción. A las 9:00 en punto, desde la explanada del museo Guggenheim dió comienzo la salida. Se notaban los nervios entre los aproximadamente 600 participantes, sobre todo ante la temida caída multitudinaria en la salida. Por suerte, fue bastante fluida y el pelotón se estiró un poco, dando algo de capacidad de maniobra. Tras rodar apenas dos kilómetros por Bilbao, comenzamos a subir por Basurto, dirección Kobetas, por el camino de Santiago. Hasta aquí, la carrera era controlada y nos escoltó la policía municipal de Bilbao. Euskadi Extrem Una vez retirada nuestra escolta, comenzó la escalada sin piedad hasta el monte Arraiz, donde tuvimos el primer control de tiempo. Debíamos pasar por un arco y unas alfombras, a cuyos lados había unos controles de tiempo, accionados por el chip que llevábamos en el tobillo. La subida fue dura de verdad, pero no paramos y nos lanzamos seguido por las fuertes pendientes que nos hicieron descender en 2 km lo subido en 14 km. Eran unas bajadas bastante pronunciadas y peligrosas, a lo que si le sumábamos la cantidad de gente que bajábamos y un vendaval que te sacaba del camino, hacía presentir lo que por desgracia pudimos comprobar, unas caídas muy aparatosas. De hecho, un tramo de unos 200 metros decidí hacerlo andando, ya que transcurría por un camino muy estrecho y había muchísima gente. La decisión fue bastante acertada, sobre todo viendo la cantidad de gente que besó el duro suelo de tierra y rocas. Pasado ese pequeño tramo, me monté en la bici y descendí lo que catalogué como el tramo más vertical y complicado que había bajado en mi corta vida como ciclista de montaña. Bajada que parecía más bien el cauce de un arroyo, lleno de piedras y tremendos escalones, pero sacando el culo del asiento, bajándolo casi hasta la rueda trasera y con un control fino del freno trasero, conseguí salvar la situación. Esta bajada me cansó más que la subida pero, como el nombre mismo de la carrera, la catalogaba de Extrema. Euskadi Extrem Sin piedad, comenzamos la subida al monte Pagasarri. Si las subidas anteriores fueron duras, las que vinieron después fueron mortales. Fue un auténtico calvario de subida, donde cada curva nos hizo ganar mayor inclinación. Llevábamos 27 km de penuria cuando noté un “bajón”. Le pedí un gel de glucosa a mi compañero, porque los míos no los tenía accesibles y no queríamos parar, pero se me atascó al tragar y, entre la tos, el gel y el cansancio, perdí el ritmo de pedalada. Pensé en abandonar la carrera en el alto del Pagasarri, donde había una alternativa para la gente que llegara fuera de tiempo al 2º control. Llevábamos casi tres horas sin parar de pedalear para hacer 30 míseros kilómetros, a una media de 160 pulsaciones por minuto, lo cual se tradujo en un desgaste descomunal. Ver una zona llana me dio cierto alivio, así que le pedí a mi compañero que siguiera sin mí ya que necesitaba descansar un poco y no quería que él perdiera su ritmo. Me senté en una roca 5 minutos, donde aproveché para tomarme un segundo gel de glucosa e hidratarme tranquilamente, bajando las pulsaciones a 120. Después venía un tramo recto por una zona boscosa, que discurría por un senderito muy estrecho y técnico, donde muchos bikers iban al suelo, así que lo hice andando, suave, para seguir recuperando el ritmo cardiaco y no enfriarme. 200 metros de sendero más allá, empecé a encontrarme mejor así que volví a subirme a la bici y comprobé que el cuerpo me respondía y la mente se había liberado de la presión que llevaba. Adelanté subiendo a muchos competidores que me habían adelantado mientras estaba descansando y llegué fresco y fuerte al segundo punto de control, a 20 minutos del tiempo límite para cruzarlo. La cara de alegría de mi compañero al verme llegar montado fue toda una inyección de ánimo para ambos, ya que el pobre se veía terminando una prueba que en solitario es muy dura, sobre todo para la mente. Un señor de la organización animaba a la gente a coger la ruta corta por la que en media hora se llegaba a Bilbao, mientras que por la otra quedaba al menos dos horas de subidas y bajadas fuertes, pero decidimos que no habíamos llegado hasta allí para retirarnos y, tras hidratarnos y comer un poco, agarramos nuestras maltrechas bicis y seguimos la ruta. Comenzó a llover, por lo que nos pusimos las chaquetas, empapadas por cierto de la tremenda humedad que había, y atravesamos unas campas llenas de vacas y barro, mucho barro. Nuevamente, el trayecto se convirtió en un deambular de penitentes por las fuertes subidas y bajadas del Pagasarri dirección Alonsótegi. A medio trayecto, volvió a apretar el calor y nos quitamos la chaqueta, pero esta vez aprovechamos para comer algo e hidratarnos en condiciones, para evitar el peligro de la temible “pájara”. De todas maneras, el ánimo estaba alto e incluso fuimos haciendo chistes y charlando. Está claro que el haberme recuperado y seguir la marcha juntos nos subió el ánimo y nos dio fuerzas suficientes para seguir. En una de las bajadas, vimos un grupo de gente atendiendo a un competidor que se había caído al romper la rueda en uno de los múltiples hoyos y según parece había sufrido una rotura de brazo. Como ya había bastante gente, seguimos el camino y, de paso, intentamos avisar a la DYA, pero más adelante vimos que ya habían dado el aviso al ver que subía un 4x4 a gran velocidad en busca del accidentado. Sobre el kilometro 45 llegamos al bidegorri que rodea Bilbao, pasando por el Consorcio de Aguas, para volver a enfrentarnos a las que serán nuestras últimas cuestas antes de llegar a Montefuerte, donde se encontraba el último control de tiempo y el final de la marcha libre. Bajamos tan rápido que mi compañero no vio que había que desviarse a la izquierda para cruzar el arco de llegada y, pese a mis gritos, avanzó como el viento dirección a Bilbao. Crucé el arco de llegada marcando el tiempo de 5 h. 26 min. Llamé por teléfono a mi compañero para avisarle y por suerte se había parado en un cruce cercano y regresaba sin mucho esfuerzo. participantes Limpiamos las bicis con las Karcher habilitadas para ello y  bajamos a Bilbao limpitos como dos pinceles. Sin lugar a duda fueron los 60 kilómetros más duros que había realizado hasta ahora y una dura prueba tanto física como mental, a la cual me había enfrentado bajo de salud y muy cansado, pero gracias a la paciencia y compañerismo que demuestra siempre mi acompañante, fue posible terminarla. No en balde acumulamos 2240 metros tanto subiendo como bajando, de los cuales, 1800 m fueron en los primeros 35 km. Recalcar que un equipo de bikers profesional realizó ese mismo recorrido en condiciones de buen tiempo unos días antes de la marcha en un total de 4 horas, por lo que no creo que lo hayamos hecho tan mal, para ser unos “globeros” de fin de semana. Track de la prueba: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2947515 Ficha del recorrido:

    • Terreno: variado (pista, sendero, roca, campo)
    • Época: todo el año
    • Cubiertas recomendadas: Mixtas, pero duras, ya que hubo cantidad de pinchazos. Muchos más de lo habitual.
    • Nivel físico: alto.
    • Tiempo medio: 5h-6h.
    Más información en el sitio web de los organizadores: http://www.jfgsport.es/index.php/es/btt-bizkaia/extreme-bilbao-bizkaia-btt/extreme-2012